La adicción sexual produce una tolerancia y cada vez se necesita más estimulos para lograr gratificarse y esta a su vez disminuye cada vez lo que hace al adicto encontrar otros estimulos que sorprenderian a cualquiera; una vez al día no es suficiente, sea cual sea el estimulo, hablamos de masturbación, pornografia, orgasmo, entre otros. Asusta saber que el sexo normal pasara a segundo plano y ya los estimulos entre el mismo sexo será algo normal, luego vienen las degeneraciones que le llevaran a otro nivel de la adicción en la cual corre riesgo sociales hasta de precidio.Cuando el adicto sexual desea salir de esto se le produce un estremecimiento en su mente, comienza a desesperarse al saber que sin relaciones sexuales o el estar sin experimentar perverciones, se le producen impulsos obsesivos que lo llevaran a repetir el acto en cualquier parte o con cualquiera. Los pensamientos sobre el sexo comienzan a desplazar todos los demás pensamientos en su mente, hasta que llega al punto en donde tiene que hacer algo para eliminarlos. A medida que la obsesión se vuelve una compulsión, el adicto hace cosas que no quiere hacer, cosas que a prometido no hacer, rogará no seguir haciendolas, pero seran imposibles llevar a cabo dichas suplicas. Su comportamiento le avergonzará pero la fuerza de la adicción le conducira a transpasar la culpa a otros cercanos, ya sea la esposa, padres e incluso a Dios porque le ha hecho asi.

